El Cabo de la Vela, donde el desierto se une con el cielo y el mar
Por: Salomé Madrid Freydell

En el extremo norte de Sudamérica, exactamente en La Guajira (Colombia) está ubicada una localidad que combina naturaleza, magia y majestuosidad: El Cabo de la Vela; una zona relativamente aislada pero ideal para disfrutar de la tranquilidad del desierto, del carisma de sus habitantes y de los paisajes fastuosos del lugar.
La región está poblada principalmente por los indígenas Wayúu, quienes llaman al cabo Jepirra y lo consideran sagrado puesto que creen que sus almas van a ese sitio después de la muerte.
Por su fácil acceso, es el destino más visitado de la Guajira. Cuenta con más de 20 hospedajes atendidos por las familias Wayúu, haciendo de estas paradisíacas playas uno de los lugares más concurridos durante las altas temporadas, pues a pesar de no tener hoteles lujosos ni restaurantes reconocidos, la hospitalidad de su gente basta para alojar a los visitantes en cómodos y rústicos hospedajes.

Esta comunidad indígena realiza conjuntamente con el Gobierno Nacional planes que permitan la práctica del ecoturismo en el Cabo de La Vela, preservando la incomparable belleza natural de su territorio. En sus alrededores existen varias lagunas pobladas por flamencos, que durante sus tránsitos migratorios se detienen en este lugar.
Además, quienes visiten la región del Cabo de La Vela podrán recorrer sus desiertos, y visitar las doradas playas del Pilón de Azúcar, el Cerro Pantú, el Parque Eólico, el altar de la virgen de Fátima donde se aprecia un espectacular paisaje y el mirador del Faro para contemplar la caída del sol.

Es también un escenario natural ideal para los deportes acuáticos y los recorridos a pie y en bicicleta.
Es un lugar de singular belleza, de maravillosos paisajes, con playas de arena colorada y aguas muy tranquilas, con hermosos atardeceres y natural en su totalidad. Donde el sol calienta más, la brisa acaricia y el desierto se une en el horizonte con el cielo y el mar.




